La danza y drama al igual que la adoración es un estilo de vida que debe estar sellada en nuestros corazones, es donde tú le entregas al Señor tu talento, tus manos, tu cuerpo, mente y corazón.
La danza no es solo hacer movimientos, interpretar una canción, sino es derramar tu corazón delante de aquel que es digno de recibir alabanzas, la gloria, la majestad y el loor. El siempre ha buscado adoradores que le adoren en espíritu y verdad. (San Juan 4:23-24)